Libertad

Libertad Pastor B. López-Maza Casa de Fe Guatemala

Debemos reconocer que nosotros tendemos a ser personas cautivas, a menos que la Luz de Cristo entre en cada una de las áreas de nuestras vidas. Si esto no acontece, vivimos por lo tanto, en cautividad de nuestros deseos, pensamientos y hábitos. La Biblia nos enseña que El Señor nos libertó de la vanidad de nuestra mente, porque incluso tendemos a que nuestra mente esté nublada y entorpecida. La mente humana tiende a la cautividad, a estar presa de muchas condiciones y de igual forma también nuestros corazones.

“Es importante que podamos avanzar, a tal punto de llegar a experimentar una vida en libertad.”

Pastor B. López-Maza

La libertad es la capacidad que tenemos para ser efectivos en lo que fuimos llamados y destinados. Alguien que no es libre, no tiene la capacidad para avanzar, porque encuentra tropiezo en todo. La libertad es una capacidad, el poder que nos permite ser efectivos; quien no es libre se mantiene preso; alguien preso está limitado en su locomoción y en su capacidad para hacer cosas. 

¿Qué nos mantiene cautivos? Pensamientos, emociones; incluso la Biblia nos enseña que la antigua naturaleza está llena de vicios, conforme a los deseos que terminan siendo engañosos; por lo tanto, terminamos engañados por nuestros propios deseos y nos volvemos inoperantes para el Reino. 

La libertad está al alcance de una decisión que nos liberte. ¿Qué áreas en nuestras vidas requieren de decisiones que hemos dejado de tomar? El Señor desde que nos creó, colocó capacidades en nosotros, las cuales nos permiten tomar decisiones; por tal razón, llegará un tiempo en el que la Iglesia transicione de ser una Iglesia de sentires, a ser una Iglesia de convicciones. 

Si vivimos cautivos de cuestiones externas y no experimentamos una libertad interna, vamos a estar esperando en cualquier cosa, menos en el destino eterno que El Señor plasmó en nuestros corazones. 

  • Para experimentar libertad debemos preparar nuestro corazón.

Esdras 7:10

10 “Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y decretos.”

Esdras preparó su corazón no por un sentir, sino por una convicción. Esdras tuvo la actitud que muchos de nosotros necesitamos tener: preparar nuestro corazón, decirle: “Señor, mis pensamientos y mi corazón están listos para inquirir tu palabra.”

La mayor parte de las personas que tenían problemas de entendimiento era por la dureza de sus corazones. (Efesios 4:18)

Si algo verdaderamente va a provocar un cambio de vida y transformación, es preparar nuestro corazón y nuestros pensamientos. En Jeremías 17:9 se nos enseña que el corazón es engañoso; por tal razón, debemos prepararlo para poder recibir la palabra del Señor; porque de lo contrario, el corazón puede jugar en nuestra contra; pero si tenemos nuestras decisiones sometidas a las convicciones del espíritu, nuestro corazón también se va a someter a ese orden y será obediente a las convicciones. Si no hay convicciones, siempre vamos a someternos a lo que nuestro corazón nos diga, pero mientras el corazón no esté formado, nos engañará. 

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