El Poder de la Iglesia

El Poder de la Iglesia Pastor B. López-Maza Casa de Fe Guatemala

¿Para qué nace la Iglesia? ¿Cuál es el fin de la Iglesia? Las personas a lo largo del tiempo han creado argumentos para defender el por qué no asisten a la Iglesia; por ejemplo, hay quienes dicen que no se congregan porque su conexión-relación es solo con Dios; sin embargo, debemos entender en realidad qué es la Iglesia, porque en ocasiones esa frase que aparentemente es muy espiritual, lo que en realidad manifiesta es que estamos justificando algo que no queremos hacer. 

Podemos tener muchos “justificantes” bíblicos y espirituales, pero mal aplicados y mal vividos; por lo cual, terminamos siendo algo que solamente decimos que somos, pero que no lo representamos verdaderamente. 

La Iglesia fue fundada con un fin poderoso; tiene una Identidad; no obstante, por desconocer que la Iglesia tiene una Identidad, se ha abusado de la misma, provocando que la Iglesia en lugar de ser cada vez más poderosa, se convierta en una figura burlada, menospreciada y puesta en duda. 

Necesitamos conocer la verdadera Identidad de la Iglesia. Hay un momento en el que el Apóstol Pablo dice: “imítenme a mí, porque soy buen imitador de Cristo”; pero también dijo: “ustedes imiten a Cristo, pongan los ojos sobre los que imitan a Cristo”; sin embargo, nosotros hacemos esto al contrario; ponemos nuestros ojos en aquellos que no imitan a Cristo, vemos en que se equivocan porque así es como terminamos justificándonos. 

Hay una frase famosa que dice “necesitamos cortinas de humo” porque éstas confunden y no permiten que se vea lo que hay detrás de esa cortina de humo; al hacer esto nos volvemos irresponsables y tomamos malas decisiones; yendo por cualquier camino, sin llegar al verdadero camino, ese Destino Profético trazado por Dios para nuestras vidas. 

Hay un libro que se llama: El monje que vendió su Ferrari. Narra la historia de un abogado que era riquísimo; sin embargo, a pesar de la riqueza que tenía acumulaba, tenía también muchos vacíos espirituales; por tal razón, llega a tomar decisiones importantes en su vida, llegando incluso a vender su Ferrari, lo más preciado que tenía. Se dio cuenta que tenía todo, pero que seguía igual de desconectado de su destino, de su vida espiritual; por lo cual, vende todas las cosas y emprende un viaje para encontrar el equilibrio o entendimiento espiritual, encontrándose con unos monjes; él les pide a ellos aprender sobre la vida espiritual.

El narrador de la historia indica que cuando veía al abogado, parecía un hombre mayor y cansado; sin embargo, al pasar por este proceso, el abogado se veía diferente, usaba otro tipo de vestuario e incluso se veía más joven y con energía, pero la raíz de esto era que su condición espiritual había cambiado, entendiendo así su Destino Profético. Este hombre estuvo por mucho tiempo muy ocupado, pero siendo poco efectivo. Si nos ocupamos en lo que no debemos, no crecemos; pero si nos ocupamos en ser efectivos, inevitablemente el desarrollo y crecimiento de nuestras vidas será una realidad. 

A lo largo del tiempo la Iglesia lamentablemente no ha sido efectiva, pero esto sucede por el desconocimiento de su Identidad. Lo mismo sucede con nosotros; no podemos ser efectivos en lo que fuimos destinados a ser, porque desconocemos nuestra identidad. Tratamos de identificarnos con cualquier cosa, consiguiendo únicamente que seamos una mezcla, un mix de cosas, de personas y de creencias, que nos llevan a ser de todo, menos lo que verdaderamente fuimos llamados a ser. Por tal razón, una de las primeras cosas que Casa de Fe desarrolla en la vida de las personas es su Identidad. Sin Identidad conocer el Destino Profético se vuelve una misión imposible. La Identidad no es algo que se revela de forma mágica a nuestras vidas, sino que es todo un proceso constante, donde se nos da a conocer cada vez a mayor profundidad nuestra Identidad. Una vida con Identidad es fácil de construir, porque no irá en contra de aquello que lo lleva a ser quien nació para ser y hacer. 

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