El Poder de la Iglesia

El Poder de la Iglesia Pastor B. López-Maza Casa de Fe Guatemala
  • El Señor nos engendró para garantizar su genética.

Juan 1:13  “los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”

El Señor garantizó su genética al engendrarnos. El Señor sabía que había una generación que no había sido engendrada ni por Aarón ni por Leví, pero también sabía que había sido engendrada una nueva generación, con un nuevo linaje y una nueva fuerza espiritual. 

Engendrar es dar  existencia a una persona por medio de la fecundación. Cuando algo te fecunda a través del Espíritu de Dios es porque dará a luz vida, es lo que en biología se conoce como “BIOS” o nacimiento de vida.

El Señor garantizó la nueva generación de sacerdotes, engendrándola Él mismo. Desde el Antiguo Pacto nosotros podemos ver la transferencia de linajes a nuevas generaciones: Elías a Eliseo es un ejemplo de esta transferencia; también en el Nuevo Pacto encontramos la transferencia de Jesús a sus discípulos.

Jesús comisionó a una nueva generación de sacerdotes para su Iglesia, que iba a ser doblemente poderosa; por tal razón les dijo: cosas mayores a las que yo hice ustedes harán.

Somos parte de la nueva generación que está siendo restaurada, que está volviendo al sacerdocio original, que está experimentando una sanidad poderosa en el alma, que tiene un espíritu posicionado y que incluso muchos cuerpos están siendo sanados por la misma vida del Espíritu. 

“La nueva generación de sacerdotes debe comprender que para vivir renovados, necesitan estar sumergidos; la renovación del odre solo se da dentro del vino, no fuera de él.” 

La renovación para quien empieza a conocer su Identidad no es una opción, aunque realizar el proceso de renovación requiera de un esfuerzo. Si decidimos crecer, las cosas serán más fáciles. 

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