De Victoria en Propósito

Una de las mayores expectativas que debemos tener, es conocer cómo nosotros a través del Espíritu Santo y en Cristo, vamos a tener una expresión más gloriosa para su Reino. Esto nos permitirá dimensionar y poder ver que nuestro papel dentro del Reino como colaboradores es necesario. Las cosas nos favorecen estando ubicados en el Reino y en su Propósito. 

A lo largo del tiempo, el Propósito siempre ha manifestado su victoria a todos los que ha escogido, llamado, a todos los que ha convocado; esto no quiere decir, que no nos vayamos a enfrentar a etapas de aflicción o de proceso, porque esto es inevitable que suceda. Su Propósito expresa la victoria, gloria, a todo lo que ha escogido, llamado y dado a luz. 

El amor y la Gracia que recibimos en el Hijo de Dios, es suficiente para poder desarrollarnos, avanzar e incrementarnos en la vida del Reino. Todos y cada uno de nosotros somos hijos de Dios, amados, llenos de Gracia, escogidos por Propósito y por razón de Reino. Esto nos lleva a dimensionar que nuestras vidas no son el resultado de una casualidad, sino de causalidad: una razón que tiene causa. 

De victoria en Propósito Pastor B. López-Maza
Pastor B. López-Maza | Casa de Fe, Guatemala, C. A

Efesios 1:11 «En él asimismo tuvimos herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el designio de su voluntad.»

Nosotros somos parte de una herencia, la cual en sí misma ya es una victoria. Es decir, una de las principales herencias que nosotros tenemos como hijos de Dios, es tener la misma presencia que tuvo Jesucristo en esta tierra: la del Espíritu de Dios habitándonos. 

«Fuimos escogidos en el hijo de Dios para poder ser victoriosos. La misma herencia nos afirma esta realidad en nuestros corazones y pensamientos.»

Este versículo también evidencia que Dios no es improvisado. Siempre estamos esperando que Dios improvise, porque generalmente nosotros improvisamos. El carácter de Dios no es improvisado. Si fuimos hechos a la imagen y semejanza de Dios, la improvisación no debería ser una cultura de vida; por supuesto, hay momentos en los que no tenemos el control absoluto de todas las cosas y vamos a tener que tomar una decisión en apariencia «improvisada», pero llena de entendimiento. No debemos hacer de nuestra vida una improvisación: decidir conforme sintamos o imaginemos, ya que esto solamente producirá desorden, caos, lamento y frustración.

«La predestinación nos hace saber que a Dios no se le ocurrió de repente el crearnos, enviarnos, llamarnos o convocarnos. Dios nos escogió para ser parte de su herencia pero también para complementar su Propósito.» 

El hecho de que Dios nos haya escogido, no necesariamente quiere decir que nosotros lo hayamos escogido como razón de Propósito. En nuestros corazones también debe surgir a través de la vida del Espíritu la necesidad de abrazar la decisión del Padre de habernos escogido desde antes de la fundación del mundo; creerle y hacernos a su herencia y al Propósito. 

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