Una Vida en Fortaleza

En este tiempo quizás hemos escuchado todo tipo de palabra profética, las cuales probablemente no nos alientan ni nos alimentan. ¿Cuál es la palabra profética que a nosotros como hijos de Dios nos gobierna”.

Hebreos 1:1-2 “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, 2 en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo;”

En estos versículos encontramos la clave para distinguir si la palabra profética que recibimos es la correcta. El Señor en este tiempo nos está profetizando a través del Hijo; la cual dice: somos nuevas criaturas, con una nueva naturaleza, poseedores de nuevas capacidades, destrezas y un nuevo entendimiento. Por esta razón, nuestra Fe puede sobrepasar los límites humanamente establecidos porque nuestra Fe es Él mismo. La palabra profética a través del Hijo nos dice que somos Herederos y Coherederos con Cristo. Asimismo, la palabra profética a través del Hijo nos dice que somos la familia de Dios, que fuimos sentados en los lugares celestiales; el Edén está en nosotros, el lugar de su presencia (somos templos vivos); somos bendecidos, aceptos y amados.

Si la palabra profética que escuchamos no tiene como respaldo lo que Dios a través de su Hijo nos ha profetizado, simple y sencillamente esa palabra no va a cobrar efecto.

Romanos 10:9 “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”

La palabra confesar proviene del griego “Homologeo” que significa estar de acuerdo con Dios en cuanto a Cristo, la razón del por qué y para qué del Hijo de Dios es para darnos un motivo más grande que nuestras propias situaciones o circunstancias incluso mayor a nosotros mismos.

2 Timoteo 4:5 “Pero tú sé sobrio en todo, soporta las aflicciones, haz obra de evangelista, cumple tu ministerio.”

Si algo debemos hacer es ser potadores de la buena noticia, del Reino y de la hermosa Gracia. Es un tiempo para desarrollarnos, para que en lugar de preocuparnos nos ocupemos.

Es tiempo de nacer a una Fe verdaderamente inquebrantable; asimismo, es un tiempo para aprovecharlo y de la misma manera avanzar y desarrollarnos.

Muchos milagros acontecerán a nivel mundial, muchas personas sanarán pero también estamos creyendo que el milagro más poderoso pueda suceder: que muchas personas abran sus ojos y despierten a la vida poderosa del Hijo.

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